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Consejos

Cómo organizar una semana de estudio realista en ESO y Bachillerato

  • 1 de septiembre de 2025

El problema de la mayoría de los alumnos no es cuántas horas estudian, sino cómo las reparten: tardes enteras sin tocar un libro y atracones la víspera del examen. Un plan semanal corrige eso, pero con una condición: tiene que ser realista. Un plan perfecto que no se cumple vale menos que un plan modesto que se cumple todas las semanas. Esta es una estructura de partida para ajustar a cada caso.

La regla más rentable: repasar el mismo día

Diez o quince minutos por asignatura de ciencias, la misma tarde en que se ha dado la clase: releer lo explicado y rehacer un ejemplo con el cuaderno cerrado. Lo que no se toca en uno o dos días se olvida en gran parte, y entonces estudiar para el examen significa volver a aprenderlo desde cero. Este repaso corto es, con diferencia, el minuto mejor invertido de todo el sistema: convierte el estudio del examen en un repaso en lugar de en un rescate.

La tarde tipo

  • Empezar por lo que menos apetece. La fuerza de voluntad se gasta a lo largo de la tarde; lo difícil, primero.
  • Los deberes, como estudio activo. Hacerlos con los apuntes cerrados y corregirlos después con los apuntes abiertos. Así los deberes hacen doble función: tarea entregada y termómetro de lo que de verdad se sabe.
  • Trabajar en bloques de 25 a 40 minutos con descansos de cinco, y el móvil en otra habitación durante los bloques. El descanso es para levantarse y despejarse; si el descanso es la pantalla, el bloque siguiente arranca a medio gas.
  • Cerrar con el repaso del día siguiente a la vista: qué exámenes y entregas se acercan. Dos minutos que evitan sustos.

Cuánto tiempo en total

Como orientación de partida: en ESO, entre una hora y hora y media de lunes a viernes suele ser suficiente si el trabajo es real y sin interrupciones. En Bachillerato, entre dos y tres horas diarias, porque el volumen y la exigencia son otros. El fin de semana, un bloque de trabajo el sábado o el domingo por la mañana y el resto libre de verdad: el descanso también es parte del plan, no una traición al plan.

La semana de exámenes

El plan cambia, pero no desaparece. La prioridad se la lleva el examen más próximo, manteniendo un repaso mínimo del resto de asignaturas para no soltar ninguna del todo. Y una línea roja: nada de noches de víspera. La última noche es para un repaso ligero y para dormir; el sueño consolida lo estudiado, y rendir cansado resta más puntos de los que suma cualquier hora extra a medianoche.

Los quince minutos del domingo

El plan semanal se hace el domingo, en un cuarto de hora, con la agenda y las fechas de exámenes delante: qué toca cada tarde, escrito en papel y colocado donde se vea. Y una última regla de honestidad: si el plan lleva dos semanas sin cumplirse, el problema no es el alumno, es el plan. Se recorta hasta un tamaño que sí se cumpla y se vuelve a construir desde ahí. La constancia aburrida le gana siempre a las heroicidades de última hora.

Somos Futuro es una academia de Matemáticas, Física y Química en Sa Cabaneta (Marratxí).